domingo, 21 de agosto de 2022

Comienza un nuevo camino (segunda parte)

 hoy es 21 de agosto del 2022


El 9 de junio de 1946 naci en la ciudad de Buenos Aires, capital de la Republica Argentina,

Viaje mucho conoci, lugares gente, costumbres distintas, pero mi lugar de residencia siempre fue en un radio de no mas de 3000 metros, de mi primera casa Malabia 3221, una casa chorizo que estaba a no mas de 300 metros, de la casa de Don Juan Manuel de Rosas, no pude conocerla, ya que fue demolida por orden de Sarmiento; Luego de la batalla de Caseros. Y que precisament donde hoy esta el Monumento a Sarmiento. (Libertador y Sarmiento) Alli se encontraba el dormitorio de Rosas. En nuestro Pais tenemos la costumbre de pensar que destruyendo las huellas de las personas, haremos que la gente los olvide.


Dibujo de epoca del caseron de Rosas


en esta foto se ve el camino ppal.
a la casa enmarcado por dos arcos, uno queda actualmente y 
es la puerta ppal del actual jardin Zoologico 


Hasta hace un par de años se veian algunos ladrillos que habian pretenecido a las bases de la casa principal. El 3 de febrero de 1899, día en el que, durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca se dispuso su demolición y fue dinamitada “como parte de los festejos recordatorios del triunfo de Urquiza en la batalla de Caseros”.Hoy nuestro actual intendente se ha ocupado de tapar todo rastro de esta casa, con un material sintetico que sirve para que la gente pueda correr en esta zona.

Mi segunda casa fue a la que con mis Padres nos mudamos a mis 18 años, avenida Pueyrredon 2409 piso 9° depto B. Ahi vivi cuando me case con Estela y alli nacieron mis tres hijos, Santiago, Maria Paz y Camila, de ahi nos mudamos apenas dos pisos mas arriba a un departamento que compramos y donde vivimos varios años, despues vivimos en un depto de Melo y Pueyrredon y durante 2 años vivimos en un depto que nos presto Roberto Gruneisen y Maria Marta Molina cuando se mudaron a Tierra del Fuego, por un par de años en los que Roberto dirigio una de las petroleras de su familia.

Como una de las consecuencias de la crisis del 2000/2001, nos mudamos a mi actual casa Vuelta de Obligado 2960, lugar desde donde hoy partimos, con Toro, rumbo a nuestro proximo lugar de residencia en Concepcion del Uruguay Entre Rios.

COMIENZA UN NUEVO CAMINO, la muerte de Estelita hace 10 meses, los cambios en la ciudad de Buenos Aires, incrementados en la locura de la pandemia, estan convirtiendo mi ciudad de Buenos Aires en invivible, sigue siendo una gran ciudad pero poco a poco esta perdiendo parte de su escencia, gracias a la improvisacion de sus gobernantes y de la desidia de sus habitantes, que no se dan cuenta que esta ciudad esta perdiendo su calma, su tranquilidad  en haras de un falso progreso, Me pregunto que es el progreso? es mejorar la calidad de vida, de sus habitantes? o entrar en la locura del consumo, que destruye, nuestra forma y calidad de vida.  

Pase muy felices casi 77 años en esta ciudad que quiero, aca pase los momentos mas felices de mi vida, Estoy seguro que los pocos años que me quedan tratare de ser feliz poder disfrutar de la vida, en compañia de nuevos AMIGOS. No estoy lejos y seguire, volviendo a Buenos Aires desde ahora como visitante, para mi familia y mis AMIGOS, comienzo a construir mi nuevo hogar, en unas horas parto con Toro. donde los recibire cada vez que ellos me visiten.

Entre Rios es una isla entre el Parana y el Uruguay, con el tiempo el hombre construyo puentes y tuneles para salvar las grietas del camino, junto a un grupo de gente, estare estos ultimos tratando de salvar la grieta que el egoismo de los hombres han construido, me propongo trabajar para contribuir a eliminar esta grieta. tratare de seguir el legado de los hombres que a pesar de sus diferencias ideologicas construyeron un proyecto de Pais unido entre sus Provincias y unido a sus paises hermanos, los paises Latinoamericanos. Ese fue el sueño de los patriotas que nos liberaron, no solo de españa sino tambien intentaron hacerlo desde entinces de los paises colonialistas.

martes, 5 de julio de 2022

La fabula del helecho y el bambú - reflexiones para un nuevo comienzo



Un humilde carpintero, Kishiro, vivía feliz con su trabajo y su familia. Tenía una mujer y dos hijos y las cosas no le iban nada mal. Pero el negocio entró en una mala racha y el hombre comenzó a ganar mucho menos dinero.

Empezaron los problemas económicos y luego éstos se trasladaron a la familia. Hasta el punto, que Kishiro entró en una depresión. No era capaz de ver la salida. Lo intentó todo, cambió la forma de su negocio, pero no había manera… las cosas seguían sin funcionar.

Desesperado, Kishiro atravesó el bosque en busca de ayuda, la de un anciano sabio que vivía en una humilde casa de madera. Allí, el anciano escuchó muy atento las lamentaciones y problemas de Kishiro, con un té caliente entre las manos. Cuando Kishiro terminó de hablar, el sabio se levantó y le pidió que le siguiera a la parte trasera de la casa.


El anciano maestro le mostró a Kishiro dos plantas que él mismo había plantado en medio de una explanada: un helecho y un bambú. Entonces, le contó su historia:

– Observa estas plantas. El bambú ahora te parecerá muy alto y robusto. 

Pero hace años llegué a pensar que nunca vería la luz. Verás, yo enterré unas semillas de helecho y bambú al mismo tiempo. Me gustan las dos plantas y quería tenerlas en mi jardín.



El helecho en seguida se dejó ver, con sus preciosas y brillantes hojas verdes. Pero el bambú se negaba a asomar ni un poquito. Pasó un año y el helecho seguía creciendo y extendiéndose, mientras que el bambú seguía sin nacer. Y así estuve esperando, regándolo igual, otro año más, y otro…




Y a los cinco años al fin apareció el bambú. 


Entonces
 comenzó a crecer y a crecer con rapidez. De pronto alcanzó los 10 metros, luego 20… ¡y míralo ahora! ¡Es altísimo! Pero… ¿sabes por qué tardó el bambú tanto en salir al exterior?

Kishiro pensó un rato pero no pudo dar con la respuesta.

– La verdad es que no se me ocurre nada…

– Porque el bambú estuvo cinco años dedicándose a fortalecer su raíz. Para poder crecer luego tanto, necesitaba tener una raíz grande y fuerte. Por eso tardó tanto en crecer.

La enseñanza que la fábula ‘El helecho y el bambú’ quería transmitir

El anciano contempló el rostro asombrado de Kishiro. Se dio cuenta de que al fin comenzaba a entender el mensaje, y continuó con su enseñanza, regalándole todas estas reflexiones:

– Tanto el helecho como el bambú tienen un cometido diferente, y ambos son necesarios en el bosque.

– Nunca te arrepientas de nada en tu vida, porque los días buenos te dan felicidad, pero los malos, te dan experiencia.

– La felicidad te mantiene dulce, los intentos fallidos te fortalecen, las desgracias te hacen más humano, las caídas te mantienen humilde y el éxito te ofrecerá brillo.

Recuerda, Kishiro: si no consigues aún lo que buscas, no desesperes. Tal vez estés echando raíces.


lunes, 3 de enero de 2022

El Quijote peludo



Publicado por José Ramón Hernández Correa 

A lo mejor publicar esto un 28 de diciembre os hace pensar que es una broma y no os creéis nada, pero os aseguro que esta historia es real. Es tan real como pueden serlo las cosas reales, las manías de la gente, sus decisiones incomprensibles, sus rasgos morbosos de mal gusto y de sentimentalismo más kitsch y más siniestro.

(Si no os fiáis de mí os invito a navegar por internet y, sobre todo, a leer el artículo que enlazo en la nota final. Hay muchos testimonios de lo que sigue).

Le Corbusier tenía un perro al que llamó Pinceau (que podríamos traducir como "Pincel", "Brocha", o algo así, y que desde luego tiene relación con su pelaje).

Hay fotos en las que se le ve en actitud cariñosa con su perro, al que le tenía mucho cariño.








Aquí también está Yvonne, la esposa del arquitecto

Parece que hay un tipo bastante recurrente en la historia de la literatura que es el de "escritor con gato", y que no sé si implicará algún estilo o querencia en concreto. También podríamos establecer la de "arquitecto con perro", pero no es esta mi intención, al menos en este momento. Baste saber que Le Corbusier tenía perro y lo quería mucho.

De lo que va esta entrada es de que tal vez lo quería demasiado, o al menos de una forma desaforada.

Los perros viven bastante menos que las personas, y en este caso también fue así y el cariñoso Pinceau falleció el día 6 de noviembre de 1945. Père Corbu se sumió en la angustia y en la desesperación y no se resignó a separarse de él del todo y para siempre, así que se quedó con un recuerdo.



Le Corbusier siempre tenía a mano una edición de Don Quichotte en dos tomos. Una buena edición sobada y leída muchas veces. Le gustaba como texto y como objeto acariciable. Disfrutaba mucho con su lectura, pero también con su contacto, y la llevaba consigo a menudo.

Pues sí: Cuando Pinceau murió su amo hizo retapar los dos tomos con su peluda piel.











Qué cosa más bonita, qué detalle tan sentido. Qué manera más sutil de seguir acariciando el pelo de su amigo, haciéndolo al paladear la lectura de su libro preferido.

Y es que cuando uno es artista lo es en todo. Qué finura, qué elegancia, qué cosa tan sensible y grata.

Uno ve esta prueba de amor y se retrotrae a otros ejemplos de lucha contra la muerte, de ansia por el recuerdo:











Pero en todos ellos se intenta mantener al muerto con su misma forma, con su identidad. Le Corbusier podría haber hecho disecar a Pinceau. Sin embargo, esto que hizo es una cosa aún más rara. Es una especie de transmutación o de transubstanciación: Es querer convertir al perro en libro, al animal en historia, a la vida en mito.
Ahí, en mi opinión, hay algo de reliquia mágica, capaz de operar alguna suerte de milagro. La mera proximidad del objeto, su mero contacto, comunica cualidades y propiedades deseadas.

La mano incorrupta de Santa Teresa

Reliquias santas que se llevan encima como talismanes, y a las que se recurre como auxilio en los momentos de zozobra y en las tomas de decisiones; una ayuda en las dudas, un consuelo, incluso una inspiración.



¿Acariciaba Le Corbusier su Quichotte peludo, su reliquia de Pinceau cuando proyectaba la Unité de Marsella, o cuando imaginaba la cubierta alabeada de Ronchamp? Seguro que sí. Siempre tenía a mano los tomos. ¿Recurriría a la caricia del pelo de Pinceau cuando estaba estresado? Es muy posible.
¿Dejará alguna vez de sorprendernos este hombre? Seguramente jamás.




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NOTAS:

*¿Qué hizo Le Corbusier con el resto de Pinceau no empleado en la encuadernación? ¿Lo enterró incompleto? ¿Lo enterró a medio desollar? Esto me da todavía más grima que lo otro.

* He puesto el cartel de El Jorobado de la morgue, película de Paul Naschi rodada en buena parte en Seseña (en la cueva de Antonio y Marisol). El protagonista trabaja en el depósito de cadáveres. Muere su amada y pretende que un científico loco la resucite. ¿Quién puede negarse a este pepinazo? Además hay una escena formidable con ratas, pero eso no sé si lo contaré algún día.




Paul Naschi en la cueva de Antonio y Marisol


martes, 19 de octubre de 2021

Comienza un nuevo camino (1)

 domingo 17 de octubre del 2021




                

Hace 55 años en febrero de 1977 casi 45 años, en febrero de 1977 a pocos meses que gracias a nuestro amigo Carlos Dibar, conocía a Estela partimos a nuestras primeras vacaciones juntos en Puerto Pirámides, en la Península Valdés, entre el Golfo San José y Nuevo.

Acampamos durante un mes en Punta Pardela, así comenzaba una vida en común.

 


 

Desde el 4 de octubre pasado, las cenizas de su cuerpo se encuentran en la bóveda de la familia de su Madre María Luisa (Pity) Ontaneda, junto a su Padre el arquitecto Lito Bianchi, a su hermano menor, Luis Bianchi, a sus antepasados, a los restos de mi Madre y los de nuestro primer hijo Santiago.

Alla ayer, el día de la Madre, fui a llevar unas flores, pero ella esta en nosotros, las que la queremos y recordamos.

Empieza un nuevo camino; quisiera escribir tantas cosas, recordar tantos momentos, alegrías tristezas, tormentas y calma, lo ire haciendo, para poder mantenerla viva junto a mi, junto a los que compartieron partes de su vida.

 

Hasta pronto Estelita, GRACIAS.

miércoles, 21 de julio de 2021

Líneas - "puedo elegir cuáles dibujo y cuáles no".


 por 
para Fundaciòn Arquia





Líneas y líneas ampliadas. Dibujo del autor.



Soy, por edad, de las últimas promociones que, durante la carrera, dibujó mucho más a mano que con un ordenador. 
No es esto mejor ni peor, sólo un recuerdo: mi generación navegó entre dos aguas, aprendimos a dibujar a mano, pero entregamos el PFC ‘a ordenador’.

Recordaba esta circunstancia pensando en las veces en que, en la reprografía de cabecera de la ETSAM, Faster (que a veces no hacía honor a tan dinámico nombre) ampliábamos imágenes para (re)dibujarlas. 
Recuerden: no había internet. No había ordenadores. No había CAD. No había cámaras digitales.

A veces las ampliaciones volvían las líneas gruesas, densas. Espesas. Más allá de lo representativo, la cuestión abría un debate sobre la arbitrariedad de las líneas que dividen nuestro mundo. 
Lo que trazamos con el lápiz más afilado, hiriendo el papel, es en realidad una franja de cientos de metros de ancho. 
Lo que en nuestro deseo y nuestra intención es una división liminal e intangible, ocupa un espacio real, político y social.

Cuando viajo de Madrid a Burgos hay un desfase de cientos de metros entre el cartel que me despide de Madrid y el que me saluda en Castilla y León. ¿Qué ocurre en esos metros, en esa línea dibujada a 1:100.000 y ampliada hasta la escala real? ¿A quien pertenecen? ¿Pueden habitarse?

Nuestra realidad traza esas líneas. O, mejor dicho, nosotros las trazamos para compartimentar nuestro mundo y para hacerlo más entendible y a la vez más estúpido y más simplón. 
Las líneas tienen, tristemente, una traducción real. Se convierten en objetos. En edificios. En mecanismos; en máquinas que procesan gente. Frías, racionalistas hasta lo terrible.

Hace mucho tiempo que los arquitectos entendimos que las líneas rígidas responden a una arquitectura pasada. Hace tiempo que asumimos —o deberíamos hacerlo— que la flexibilidad espacial comienza por cuestionar la definición del borde, del límite y su percepción. Que la arquitectura es tanto mejor cuanto más se aleja de la simpleza del ‘dentro o fuera’ y se acerca a la complejidad del ‘dentro y fuera’.

Existen, todavía, líneas en nuestro mundo. líneas mecánicas. líneas que cortan, que duelen, que separan, que ahogan, que matan. Líneas que convierten a los niños que las atraviesan en unas siglas. A quien abraza a otro ser humano en un ‘invasor’ y a quien cobija ese abrazo en objeto de los más repugnantes ataques.

Soy arquitecto. Me dedico (me lo han dicho muchas veces, y no me parece mal) a dibujar líneas. No es mucho, pero puedo elegir cuáles dibujo y cuáles no.

Y estás no me interesan. No pienso dibujarlas.


El anterior presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se propuso solidificar aún más una de esas líneas. Un muro; una representación en planta y alzado de una política centrada en separar al diferente para estigmatizarlo.


Los estudiantes de arquitectura de Yale (entre otras facultades) pegaron en las ventanas de sus clases la frase “WE WON’T BUILD YOUR WALL”: no vamos a construir tu muro. 

Mientras esto ocurría un supuesto think-tank integrado por arquitectos y artistas auspiciaba un desnortado y vergonzoso concurso para diseñarlo. Los resultados fueron, siendo generoso, surrealistas. 




La profesión ha llegado al extremo en el que la xenofobia es aceptable si viene camuflada con aerogeneradores y placas solares.

No voy a construir vuestro muro. Quizá sería bueno que no lo construyéramos ninguno porque, siento ser yo el que lo recuerde, no somos una profesión ajena a la emigración. Si miran ustedes la agenda con los teléfonos de sus amigos comprobarán que muchos de ellos han cruzado muchas líneas.

Que todos lo hacemos o estamos en situación de hacerlo y que, quizá, al cruzarlas, querríamos un abrazo.

martes, 20 de julio de 2021

Tiempos de crisis tiempos de oportunidades

A la crisis general producto del COVID y de sus restricciones, se suma la crisis de la recesion economica mundial. Esto nos hace buscar nuevos mercados, ¿eso es asi? En parte si y si fuera eso solo, una de las soluciones es "Aguantar el chubasco" 

Pero a esto tenemos que considerar la aceleracion, del proceso de aumento de ventas por  internet, que provoca la transformacion de locales de exposicion y venta reales a los virtuales y su consecuencia directa de la atomizacion de ellos. 

Una vez que la crisis termine, estos cambios no se revertiran.

Nuestra propuesta siempre fue el de ofrecer distintos medios de llegada sumandole contenidos que nos hacen un buena forma de llegada con nuestro publico objetivo.

Con ArquiNoticiasGdMd sus distintos medios 






y los nuevos medios

ConectarCultura 360 







y ARTV - AmericaRadioTVdigital





les ofrecemos poder cubrir y ampliar su area de llegada, buscando nuevos consumidores y tambien la de encontrar nuevos canales de exposicion y distribucion, no tradicionales.

Es tiempo de OPORTUNIDADES, les proponemos trabajar en conjunto, YA, para lograr mejores resultados y estar preparados para un MUNDO QUE NO VOLVERA A SER IGUAL. 


jueves, 6 de mayo de 2021

La Orquesta y los Músicos del Titanic -



"Nos encontramos frente a la crisis de salud mas importante de la historia moderna, que también se expresa en la educación, la economía, la moral, los valores,..
 
Nos parece estar en el Titanic -la torre de Babel del mundo moderno-, algunos ayudan y tratan que no todo se destruya, mientras muchos pelean por salvarse; en el medio de la cubierta una orquesta de ocho músicos tocan melodías que expresan y transmiten sus sentimientos, a través de la música. 
Que podemos hacer frente a esto? Desde CC360, tratamos de transmitir nuestra cultura, la danza, le música, las artes plásticas, la poesía,..es nuestra contribución hacia el mundo, hacia el futuro".


fragmento de una nota encontrada en el blog Supercurioso

El 14 de abril de 1912 pasó a la historia como la fecha en que ocurrió una de las peores tragedias del océano. 
El trasatlántico más grande jamás construido, zarpó el 10 de abril desde el puerto de Southampton, Inglaterra, con destino a Nueva York. 
Apenas cuatro días después, un iceberg se atravesó en el camino, provocando el catastrófico hundimiento del Titanic, que acabó con las vidas de 1.514 personas. 
Entre ellas murieron verdaderas leyendas de la época, como el hombre más rico del mundo, John Jacob Astor IV o el playboy millonario Benjamin Guggenheim. 
Pero entre los fallecidos, los músicos del Titanic han generado una leyenda aparte, que ha logrado conmover profundamente a todo el que la conoce. 
                                        los músicos del Titanic
Muchos de los misterios del Titanic quedaron inevitablemente sepultados bajo las frías aguas del Océano Atlántico, pero otros muchos lograron ver la luz, gracias a las historias narradas por los sobrevivientes. Justamente por una de ellas, se conoció la historia de la orquesta del Titanic. 
Se trató de Mary Hilda Slater, una joven de 30 años de edad que había estudiado música en Europa, y regresaba a los Estados Unidos para contraer matrimonio. Esta chica fue la primera en hablar de los músicos del Titanic, en una entrevista que concedió al Worcester Evening Gazette de Massachusetts, sólo 24 horas después de llegar a tierra firme.


Quizás su afición por esta disciplina, hizo a Mary reparar con tanto detalle en la labor de los músicos. Luego, otros sobrevivientes confirmarían lo que dijo: los hombres tocaron Strauss, Sullivan, valses y otros temas festivos de la época, hasta el momento definitivo del naufragio, infundiendo en los pasajeros un hálito de esperanza y compasión. 
Contaron que las notas animadas o reposadas, según cada pieza, se mezclaban con los gritos desesperados de los pasajeros.

La legendaria orquesta del Titanic se llamaba Wallace Hartley Band. 
Su nombre lo recibía del director, un violinista británico de 33 años, llamado Wallace Hartley. 
Fue justo él quien, cuando recién empezó el caos del naufragio, se dirigió junto a sus siete músicos a la entrada delantera de la primera clase, y luego a la cubierta del barco, cerca del área donde estaban los botes salvavidas.

Instrumentos en mano, empezaron a tocar. Los músicos del Titanic eran ocho en total, y se cuenta que sólo en el hundimiento tocaron juntos, pues en el resto de sus presentaciones tocaban en grupos de tres o de cinco. 
Los nombres de los siete restantes, que también murieron en el naufragio, eran Roger Bricoux, chelista; John Wesley Woodward, también chelista; Fred Clarke, Percy Taylor, George Krins, Theodore Brailey y John Jock Hume.


Entre los datos curiosos vinculados a las historias personales de los músicos del Titanic, destaca el hecho de que dos de ellos, el violonchelista francés Roger Bricoux, el más joven del grupo, y el pianista británico Theodore Brailey, habían viajado a principios de 1912 a bordo del Carpathia, justo antes de unirse al Titanic. El Carpathia fue justamente la embarcación que, estando a más de noventa kilómetros de distancia, aceleró sus motores para llegar al lugar del naufragio y ayudar en el rescate de los 706 sobrevivientes.

 La orquesta del Titanic y el hundimiento

Aunque algunos historiadores hayan sumado a los músicos del Titanic a la tripulación, la realidad era que no formaban parte de ésta, ni recibían ningún dinero por parte de la administración del trasatlántico. 

Viajaban como pasajeros comunes, hospedados en las áreas de segunda clase. 

La White Star Line, compañía propietaria del Titanic, había contratado los servicios de la orquesta por intermedio de la Black Talent Agency, propiedad de hermanos Charles y Frederick Black. Esta era una conocida agencia de talentos con sede en Liverpool, que se había hecho popular en el sector de animación musical para compañías de barcos, por sus bajos precios.

Los jóvenes subieron al Titanic con toda la expectativa de ser los responsables de la animación musical en las diferentes áreas de la primera clase del barco. Pero el idilio duró apenas cuatro días. 

La noche del naufragio, la mayor parte de la tripulación estaba en sus aposentos y los músicos del Titanic habían terminado su labor, pues esa noche no habría baile. 

Sin embargo, ante los primeros signos de la tragedia, reaccionaron rápidamente. 

El director y los otros siete miembros de la orquesta empezaron a tocar sin ninguna duda. Incluso después de que este dio la autorización de retirarse, todos decidieron seguir tocando.

Justamente entre las frases de la película Titanic destaca la verbalización de este momento, en el que el músico que llevaba la batuta les manifiesta a sus compañeros que fue un honor tocar en su compañía, y les permite retirarse e intentar salvarse. Los jóvenes empiezan a hacerlo, pero después, uno a uno regresan, ocupando de nuevo sus lugares y retomando el ritmo de la música. 

Sobre la última canción que se escuchó en los instrumentos de la orquesta del Titanic, hay dos versiones populares. 

La más conocida dice que fue Nearer, My God, to Thee, aunque otras posturas defienden que fue el himno Autumn o el tema Proprior Deo. 

En todo caso, se estima que fue una pieza que los músicos del Titanic conocían muy bien, pues a esa hora ya la cubierta del barco se encontraba en total oscuridad.


La historia de los músicos del Titanic es un verdadero canto a la esperanza y al valor de la humanidad, aún en los momentos más difíciles y oscuros. 
Estos valientes hombres ofrecieron la única herramienta de su arte, como un sutil consuelo en la desgracia que vivían las 2.223 personas que iban a bordo del trasatlántico. 
Sus nombres y su leyenda pasaron a la historia, como un reflejo de luz en la inmensa oscuridad de la tragedia que constituyó uno de los más terribles naufragios vividos por la humanidad.



sábado, 10 de abril de 2021

Primera Línea de Fuego Honor y Gratitud - al personal de salud que lucha por nosotros en esta pandemia del COVID19



Se estreno el documental de Silvia Sara Kochen el pasado jueves 8 de abril en la televisión publica.


trailer


Entrevista enviada por el Ministerio de Cultura de la Nación.


La médica y realizadora audiovisual Sara Silvia Kochen.

- ¿Cómo se le ocurrió hacer este documental?

- Para llevar a cabo el proyecto del padrón epidemiológico me metí en la guardia y en la terapia intensiva, un mundo que hacía mucho tiempo que no estaba en contacto, desde que hice mi residencia; y me empezó a conmover la dedicación con la que trabajaba el personal de la salud en una situación tan compleja como la pandemia mundial de COVID-19. 
En un momento dado me pareció que era importante dar el puntapié y transformar eso en una narrativa que se pudiera contar, ver y escuchar.

También lo que pensé es que la mayor parte de la gente no tenía idea de todo lo que significaba estar en todos esos lugares. 
Supongo que es natural, la gente tampoco sabe lo que hace en detalle un periodista o alguna otra profesión. 
Y me pareció que era importante que se supiera: que el personal de la salud estaba ahí en la trinchera y que salvaba vidas y daba lo mejor que podía.

- ¿Cómo fue la elección del título Primera línea de fuego?

- Con la pandemia, lo que me pasó a mí y entiendo que le pasa a la gente que está trabajando en la primera línea de atención, fue pensar: “Para esto estudiamos, para esto trabajamos, para esto nos formamos”. 
Había una elección de querer estar ahí. 
Así como estuve yo, que podía no haber ido por edad y por mi especialidad, hubo mucha gente que tuvo esa actitud. 
Y gente mucho más valiente, que estuvo en la trinchera realmente. 
Que eligió estar ahí, que decía: “Me siento bien de estar acá, porque estoy donde me corresponde y dando lo mejor”. 
Eso es lo que quería contar.

- En el tráiler del documental se puede ver que a medida que las trabajadoras y los trabajadores de la salud dan su testimonio, se sacan el barbijo y muestran sus caras. ¿Qué significa esta decisión?

- Lo hice como una estrategia visual porque la máscara te sirve de protección, pero también te oculta. 
Las entrevistas fueron abiertas, sin censura, cada uno dijo lo que quiso, era una premisa eso para mí. 
Usé una técnica de usar preguntas abiertas, con temas disparadores, les pedía que se presentaran o que dijeran qué cosas les daban miedo, por ejemplo. 
Y en ese contexto me parecía importante que aparecieran las caras. 
Quién es la persona fuera de ese contexto. A todos nos habitan diferentes personas. 
Entonces lo que yo quería mostrar también era eso: qué piensa y qué siente esa gente que está trabajando ahí.

- ¿Qué fue lo que la sorprendió de las historias?

- Los relatos de cómo se sobreponían a situaciones dramáticas, de pacientes jóvenes que fallecían. 
También la emoción de ver recuperarse casos que pensaban que no salían. 
Pero lo que más me conmovió fueron los relatos de cuando atendieron a sus propios compañeros; no sólo por la proyección de darse cuenta de que si él está ahí, vos también podés estar ahí, sino también porque se piensa que eso no puede pasar y sí pasa.
Fotograma del documetal Primera línea de fuego.

- Su trabajo como neurocientífica en la Ragcyt incluye comunicar los aportes de la neurociencia sobre cerebro y mujer, ¿qué descubrimiento en esta área podría mencionar como muy relevante para poner en discusión estereotipos de género?

- Hay muchos trabajos pseudocientíficos, algunos incluso salen en revistas de buen nivel, pero con una metodología malísima y cero evidencia, en los que se dice, por ejemplo, que las mujeres tomamos decisiones en base a emociones, no racionalmente. 
En las Jornadas de Ciencia y Arte “Cerebro y mujer”, la inspiración fuerte para mi ponencia “El aporte de la neurociencia (y no de las Pseudo-Neurociencias)" fue justamente ese tema. 
Ahora estamos trabajando para hacer una segunda jornada sobre “Cerebro y mujer”.

- Si bien desde la creación de la Ragcyt se ha avanzado en la igualdad entre mujeres y varones, ¿cuál diría usted que es el problema principal para conseguir una mayor igualdad en el campo de la ciencia y la tecnología?

- Por un lado, se utiliza el concepto de “techo de cristal” (la limitación que tienen las mujeres de acceder a los cargos jerárquicos), pero yo creo que acá, y en el mundo entero, los techos son de hormigón armado. 
De cristal, nada.

Y por otro lado, creo que un punto crítico y clave para una mujer, lo digo desde mi experiencia personal pero también porque lo veo en otras mujeres, es cuando decidís ser madre. 
Cuando iba a congresos me preguntaban con quién había dejado a mis hijos y a los hombres nunca les preguntaban eso. 
Hay una parte importante de la sociedad que te obliga a jugar determinados estereotipos, que son sumamente negativos, que te imponen determinadas cosas, que tenés que estar dando la pelea todo el tiempo para demostrar que sí, que sos buena madre. 
Yo le digo siempre a las jóvenes, tengo becarias a cargo y tengo hijas, creo que el gran truco es decir: “quiero todo, no quiero estar eligiendo: quiero ser madre, quiero ser amante, quiero ser esposa, quiero ser investigadora, quiero hacer cine”. Porque a los hombres nunca se les plantea eso. 
Nunca escuché a un varón decir: “no trabajo porque cambio el sueldo” (N. de R.: en referencia a que el costo de pagar por las tareas de cuidado de los hijos muchas veces es similar al sueldo de la madre), en cambio a las mujeres se les presenta muchas veces esa situación. 
Ese punto en crítico, el cuidado de las hijas y los hijos, que pueda establecerse de que es una tarea compartida. 
Y tiene que haber una sociedad que acompañe.

- ¿Ya tiene en mente algún otro proyecto cinematográfico?

- Con el editor de la película, Emiliano Serra, presentamos un proyecto en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) para filmar una película sobre cannabis medicinal. 
Tenemos la intención de hacer algo más grande que la hicimos en la pandemia. Además, tengo ganas de tomar algunas historias de las Orquestas Infantiles, en especial historias de mujeres jóvenes.

Fotograma del documental Primera línea de fuego.

Ficha técnica:

2020 / 60 min / DCP 2K / Color / 16:9 / Español / Documental
Dirección, guion y producción: Sara Silvia Kochen
Montaje: Emiliano Serra
Fotografía y cámara: Santiago García Sánchez
Música: Juan Cristóbal Barcesat
Posproducción de color: Lucila Kesselman
Postproducción de audio: Adolfo Schmidt, Estudio Julirecords

Testimonios:



Sandra Azcárate, Hospital Evita Pueblo, Berazategui, jefa de Admisión de Pacientes.
Sabrina Mársico, Hospital L. Meléndez, A. Brown, médica Terapia Intensiva.
Mariela Pacheco, Hospital Evita Pueblo, Berazategui, médica residente.
Virginia Vallejos, Hospital Modular, A. Brown, directora.
Matías Gayategui, Hospital Oller, Quilmes, director.
Andrea Paz, Hospital Modular, Quilmes, administrativa.
Karina Botana, Hospital Modular, Quilmes, médica a cargo de Terapia Intensiva.
Beatriz Rodera, Hospital Iriarte, Quilmes, jefa Clínica Médica.
David Parisi, Hospital Iriarte, Quilmes, jefe de Terapia Intensiva.
Florencia Dorta, Hospital Iriarte, Quilmes, médica residente.
Diego Saez, Hospital Oñativia, A. Brown, jefe de Terapia Intensiva.
Marisa Mitchel, Hospital Oñativia, A. Brown, enfermera.
Paola de Plante, Hospital El Cruce Néstor Kirchner, F. Varela, enfermera.
Federico Cavalli, Hospital Modular, A. Brown, administrativo.
Nancy Gallo, Hospital Modular, A. Brown, enfermera.
Silvina Blanco, Hospital L. Meléndez, A. Brown, médica jefa de Emergencia.
Sergio Lage, Hospital El Cruce N Kirchner, F. Varela, jefe de Terapia Intensiva.
Juan Arano, Hospital El Cruce N Kirchner, F. Varela, médico clínico.
Ignacio Nuñez, Hospital Evita Pueblo, Berazategui, kinesiólogo de Terapia Intensiva.
Gabriela Paez, Hospital Evita Pueblo, Berazategui, médica residente.
Jazmin Saad, Hospital El Cruce N Kirchner, F. Varela, médica residente.
Rubén Berardi, Hospital Evita Pueblo, Berazategui, jefe de Terapia Intensiva.

documental completo

Una reflexión tomado de la red, pensando en un futuro mejor.

 Por un buen fin de semana de Familia (aunque en este momento sea solo a traves de una pantalla)





Existe una tribu en África, donde la fecha de nacimiento de un niño no se toma como el día en que nació, ni como el momento en que fue concebido, sino como el día en que ese niño fue "pensado" por su madre.

Cuando una mujer decide tener un hijo, se sienta sola bajo un árbol y se concentra hasta escuchar la canción del niño que quiere nacer.

Luego de escucharla, regresa con el hombre que será el padre de su hijo y se la enseña.
Entonces, cuando hacen el amor con la intención de concebirlo, en algún momento cantan su canción, como una forma de invitarlo a venir.

Cuando la madre está embarazada, enseña la canción del niño a la gente del lugar, para que cuando nazca, las ancianas y quienes estén a su lado, le canten para darle la bienvenida.

A medida que el niño va creciendo; cuando el niño se lastima o cae o cuando hace algo bueno, como forma de honrarlo, la gente de la tribu canta su canción.

Hay otra ocasión en la que la gente de la tribu le canta al niño.
Si en algún momento de su vida, esa persona comete un crimen o un acto socialmente aberrante, se lo llama al centro de la villa y la gente de la comunidad lo rodea.
Entonces le cantan su canción.
La tribu reconoce que la forma de corregir un comportamiento antisocial no es el castigo, sino el amor y la recuperación de la identidad.
Cuando uno reconoce su propia canción, no desea ni necesita hacer nada que dañe a otros.
Y así continua durante toda su vida.
Cuando contraen matrimonio, se cantan las canciones juntas.
Y finalmente, cuando esta persona va a morir, todos en la villa cantan su canción, por última vez, para él.

"Puedes no haber nacido en una tribu africana que te cante tu canción en cada una de las transiciones de tu vida, pero la vida siempre te recuerda cuando estás vibrando a tu propia frecuencia, y cuando no lo estás.

 
                   Sólo sigue cantando y encontrarás tu camino a casa".

lunes, 5 de abril de 2021

tangomolino- como empezó todo

 por Nastasja Sas




"El molino

en este punto donde estaba

donde empezar a contar

en todas direcciones

He encontrado mi medio

y viví mis miedos

el mareo me paralizo

Sentí mis miembros envenenados

y sin embargo mi alma es

a pesar de todas las cargas terrenales

voló sobre el cielo"

 

... Escribí este poema sobre "mi" molino. 

Estos muros decadentes fueron mi hogar en Buenos Aires durante meses, junto a él, al otro lado de la calle, el Parlamento. 

Después de las noches de baile, tomando un taxi hasta el amanecer, "¡Esquina Rivadavia y Callao por favor!", empujé el pesado portón y me arrastré con una pequeña linterna por incontables escalones hasta el techo. 

"Me cuesta mi amor te lo juro ..." le expliqué a mi compañero de baile, que era mucho mayor que yo, él solo sonrió y negó con la cabeza con una mirada a mis piernas. 

La Confiteria del Molino es un lugar mágico, que alguna vez fue un brillante café y hotel, ahora habitado por unos pocos que han aceptado los desafíos de un edificio de este tipo y prefieren encender su cigarrillo afuera porque la tubería de gas tiene una fuga en el interior en algunos lugares. 
De hecho, hay un ascensor, el mismo que en el Titanic, como me dijo mi compañero de habitación, pero este había abandonado el fantasma unos días antes de que me paré con mis maletas en el hall de entrada al pie de la baranda ornamentada y miré los empinados escalones de mármol escépticamente. 

Pero nada en el mundo me hubiera llevado a su versión funcional, el ángel dorado que adorna sus alas sobre las puertas, no presagiaba nada bueno para mí.

Me pareció bastante atrevido tomar el autobús a casa desde la milonga a las 4:00 de la mañana y apurarme por las calles desiertas hacia mi molino, siempre a paso firme, pero siempre con todos los sentidos excitados. 

Mi corazón latía hasta mi cuello con bastante frecuencia, la sangre corría por mis oídos, escuché suficientes historias de terror, todo ese tiempo en Bs. As. pero en realidad no me pasó nada.
La escalera era casi más aterradora que la calle abierta. 

No podía ver mi mano frente a mis ojos hasta que compré una mini linterna de un vendedor ambulante. 

Mis compañeros de cuarto me admiraban por esta idea y por eso pensaban que era muy europeo, yo pensaba que era práctico en el mejor de los casos. 

Me entristecí bastante cuando las pilas de mi lámpara se agotaron en Viena, pero las guardé de todos modos. Como recordatorio. 

Es rojo, como el calzado deportivo que compré la primera semana. 

Por los baches en las aceras, un tobillo fracturado, eso estando en Bs. As. no ha sido una ventaja.

Hay bastantes mitos sobre mi molino. Se dice que en el proceso quemó y mató a toda una familia. Entonces una y otra vez la historia de que en nuestro departamento habían sido interrogados opositores a la dictadura militar y no solo eso. 

Uno de mis compañeros de piso me mostró una pared espejada el primer día y sí, detrás de ella una habitación estrecha que ciertamente no era un armario. 

Cables delgados y blancos serpenteaban por los techos y las paredes, desaparecían en ellos y colgaban sueltos. Una habitación está insonorizada, otra con agujeros de bala en la pared.

Mi habitación, la sala de estar, con un balcón en el que pisé sabiendo que podía despedirse en cualquier momento bajo mis pies. 

Me encantaba sentarme en mi sofá de plástico verde, completamente vestido, envuelto en mantas de colores y con un sombrero en la cabeza para mirar el enorme ventilador en el techo de al lado, brillando a la luz de la mañana. 

Como una meditación, dejé que vinieran todos los pensamientos, los apreté con fuerza y ​​los dejé ir y escuché los golpes sordos de los tambores, que me llegaban a través de las manifestaciones. 

La puerta del balcón tenía grietas tan anchas que podría haber apretado la yema del dedo en el medio, pero no hice eso, después de todo, no quería empeorar la situación. No había calefaccion, un verdadero living argentino.
Sin saber exactamente de qué se trataba, ahora lo sé, era un trozo de historia argentina, este lugar, este mi molino y lo sentí, me encantó y nutrí donde más lo necesitaba. En mi alma

Se dice que el Molino se construyó en el punto 0 de la ciudad. Desde este punto, la ciudad se esfuerza por el norte y el sur, el oeste y el este. Incluso si esto no es cierto, uno podría creer que me habría desgarrado allí, en cambio, rara vez fui tan yo como en esta coordenada cero.

Además de las milongas y la enseñanza, solía ir al estudio de ballet más cercano. Pertenece a un gran maestro, y sí, he olvidado su nombre, probablemente porque bailé allí, para poder tomar una ducha caliente después. 

El baño del Molino estaba equipado con un monstruoso calentador de agua instantáneo, pero hasta mi último día no tuve la habilidad de sacar agua tibia de la cosa, por eso solía estar debajo de la ducha con cierto pre-frío. . 

Solía ​​imaginar que los antiguos baños termales explotarían y que me haría pedazos en el proceso. Vi uno de mis globos oculares pasar volando y todo tipo de cosas quemadas volando alrededor. 

De hecho, mi imaginación está floreciendo, un buen requisito previo para ser artísticamente activo. A veces me imaginaba una playa con sol y mar - 40 grados a la sombra - así que autosugestión, pero sin resultado. ¿Mencioné que estaría en Buenos Aires. ¿estaba?

Algunos días y noches eran tan fríos que las paredes de mi habitación parecían hechas de hielo. "La humedad te mata" es lo que dicen los lugareños y cuando mi amiga Luz y yo bajamos las escaleras para ir a la milonga, hacía más frío a cada paso. Las paredes parecieron congelarse, la barandilla de metal, los escalones, todo tintineó con un frío helado. Las calles estaban casi vacías en ese entonces, la milonga definitivamente lo era.

Mi Molino y yo, mis amigos, mi Molino y yo, mi tango, mis amigos, mi Molino y yo, lo pasamos muy bien, llenos de sombras del pasado y llenos de luz. Vida pura, sin aliento, fácil de dar, devorada con avidez. Aspiró todos los poros y llenó todas las células con él, ¿y ahora? Luego de un final en Bs. As. un comienzo en Viena. Molino mío, tus huellas en mi corazón continúan ahora, como siempre, como en un ritmo tangible.

 


Natasja Sas, austríaca y bailarina de tango junto a uno de los ascensores que, le dijeron, eran iguales que los del Titanic. Vivió en el quinto piso de Del Molino

Cuando la bailarina se alojó allí -fueron unos meses durante el año 2009- la confitería ya estaba cerrada. “Nadie podía entrar ahí. En lugar eso descubrí, en el ático, una máquina que era muy interesante, pero ni un amigo que era ingeniero sabía muy bien para qué servía. Hoy se que es el mecanismo que movía las aspas del Molino de la fachada. Cuando vuelva a Buenos Aires quisiera verlo porque lo llevo en mi corazón”.