sábado, 10 de abril de 2021

Primera Línea de Fuego Honor y Gratitud - al personal de salud que lucha por nosotros en esta pandemia del COVID19



Se estreno el documental de Silvia Sara Kochen el pasado jueves 8 de abril en la televisión publica.


trailer


Entrevista enviada por el Ministerio de Cultura de la Nación.


La médica y realizadora audiovisual Sara Silvia Kochen.

- ¿Cómo se le ocurrió hacer este documental?

- Para llevar a cabo el proyecto del padrón epidemiológico me metí en la guardia y en la terapia intensiva, un mundo que hacía mucho tiempo que no estaba en contacto, desde que hice mi residencia; y me empezó a conmover la dedicación con la que trabajaba el personal de la salud en una situación tan compleja como la pandemia mundial de COVID-19. 
En un momento dado me pareció que era importante dar el puntapié y transformar eso en una narrativa que se pudiera contar, ver y escuchar.

También lo que pensé es que la mayor parte de la gente no tenía idea de todo lo que significaba estar en todos esos lugares. 
Supongo que es natural, la gente tampoco sabe lo que hace en detalle un periodista o alguna otra profesión. 
Y me pareció que era importante que se supiera: que el personal de la salud estaba ahí en la trinchera y que salvaba vidas y daba lo mejor que podía.

- ¿Cómo fue la elección del título Primera línea de fuego?

- Con la pandemia, lo que me pasó a mí y entiendo que le pasa a la gente que está trabajando en la primera línea de atención, fue pensar: “Para esto estudiamos, para esto trabajamos, para esto nos formamos”. 
Había una elección de querer estar ahí. 
Así como estuve yo, que podía no haber ido por edad y por mi especialidad, hubo mucha gente que tuvo esa actitud. 
Y gente mucho más valiente, que estuvo en la trinchera realmente. 
Que eligió estar ahí, que decía: “Me siento bien de estar acá, porque estoy donde me corresponde y dando lo mejor”. 
Eso es lo que quería contar.

- En el tráiler del documental se puede ver que a medida que las trabajadoras y los trabajadores de la salud dan su testimonio, se sacan el barbijo y muestran sus caras. ¿Qué significa esta decisión?

- Lo hice como una estrategia visual porque la máscara te sirve de protección, pero también te oculta. 
Las entrevistas fueron abiertas, sin censura, cada uno dijo lo que quiso, era una premisa eso para mí. 
Usé una técnica de usar preguntas abiertas, con temas disparadores, les pedía que se presentaran o que dijeran qué cosas les daban miedo, por ejemplo. 
Y en ese contexto me parecía importante que aparecieran las caras. 
Quién es la persona fuera de ese contexto. A todos nos habitan diferentes personas. 
Entonces lo que yo quería mostrar también era eso: qué piensa y qué siente esa gente que está trabajando ahí.

- ¿Qué fue lo que la sorprendió de las historias?

- Los relatos de cómo se sobreponían a situaciones dramáticas, de pacientes jóvenes que fallecían. 
También la emoción de ver recuperarse casos que pensaban que no salían. 
Pero lo que más me conmovió fueron los relatos de cuando atendieron a sus propios compañeros; no sólo por la proyección de darse cuenta de que si él está ahí, vos también podés estar ahí, sino también porque se piensa que eso no puede pasar y sí pasa.
Fotograma del documetal Primera línea de fuego.

- Su trabajo como neurocientífica en la Ragcyt incluye comunicar los aportes de la neurociencia sobre cerebro y mujer, ¿qué descubrimiento en esta área podría mencionar como muy relevante para poner en discusión estereotipos de género?

- Hay muchos trabajos pseudocientíficos, algunos incluso salen en revistas de buen nivel, pero con una metodología malísima y cero evidencia, en los que se dice, por ejemplo, que las mujeres tomamos decisiones en base a emociones, no racionalmente. 
En las Jornadas de Ciencia y Arte “Cerebro y mujer”, la inspiración fuerte para mi ponencia “El aporte de la neurociencia (y no de las Pseudo-Neurociencias)" fue justamente ese tema. 
Ahora estamos trabajando para hacer una segunda jornada sobre “Cerebro y mujer”.

- Si bien desde la creación de la Ragcyt se ha avanzado en la igualdad entre mujeres y varones, ¿cuál diría usted que es el problema principal para conseguir una mayor igualdad en el campo de la ciencia y la tecnología?

- Por un lado, se utiliza el concepto de “techo de cristal” (la limitación que tienen las mujeres de acceder a los cargos jerárquicos), pero yo creo que acá, y en el mundo entero, los techos son de hormigón armado. 
De cristal, nada.

Y por otro lado, creo que un punto crítico y clave para una mujer, lo digo desde mi experiencia personal pero también porque lo veo en otras mujeres, es cuando decidís ser madre. 
Cuando iba a congresos me preguntaban con quién había dejado a mis hijos y a los hombres nunca les preguntaban eso. 
Hay una parte importante de la sociedad que te obliga a jugar determinados estereotipos, que son sumamente negativos, que te imponen determinadas cosas, que tenés que estar dando la pelea todo el tiempo para demostrar que sí, que sos buena madre. 
Yo le digo siempre a las jóvenes, tengo becarias a cargo y tengo hijas, creo que el gran truco es decir: “quiero todo, no quiero estar eligiendo: quiero ser madre, quiero ser amante, quiero ser esposa, quiero ser investigadora, quiero hacer cine”. Porque a los hombres nunca se les plantea eso. 
Nunca escuché a un varón decir: “no trabajo porque cambio el sueldo” (N. de R.: en referencia a que el costo de pagar por las tareas de cuidado de los hijos muchas veces es similar al sueldo de la madre), en cambio a las mujeres se les presenta muchas veces esa situación. 
Ese punto en crítico, el cuidado de las hijas y los hijos, que pueda establecerse de que es una tarea compartida. 
Y tiene que haber una sociedad que acompañe.

- ¿Ya tiene en mente algún otro proyecto cinematográfico?

- Con el editor de la película, Emiliano Serra, presentamos un proyecto en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) para filmar una película sobre cannabis medicinal. 
Tenemos la intención de hacer algo más grande que la hicimos en la pandemia. Además, tengo ganas de tomar algunas historias de las Orquestas Infantiles, en especial historias de mujeres jóvenes.

Fotograma del documental Primera línea de fuego.

Ficha técnica:

2020 / 60 min / DCP 2K / Color / 16:9 / Español / Documental
Dirección, guion y producción: Sara Silvia Kochen
Montaje: Emiliano Serra
Fotografía y cámara: Santiago García Sánchez
Música: Juan Cristóbal Barcesat
Posproducción de color: Lucila Kesselman
Postproducción de audio: Adolfo Schmidt, Estudio Julirecords

Testimonios:



Sandra Azcárate, Hospital Evita Pueblo, Berazategui, jefa de Admisión de Pacientes.
Sabrina Mársico, Hospital L. Meléndez, A. Brown, médica Terapia Intensiva.
Mariela Pacheco, Hospital Evita Pueblo, Berazategui, médica residente.
Virginia Vallejos, Hospital Modular, A. Brown, directora.
Matías Gayategui, Hospital Oller, Quilmes, director.
Andrea Paz, Hospital Modular, Quilmes, administrativa.
Karina Botana, Hospital Modular, Quilmes, médica a cargo de Terapia Intensiva.
Beatriz Rodera, Hospital Iriarte, Quilmes, jefa Clínica Médica.
David Parisi, Hospital Iriarte, Quilmes, jefe de Terapia Intensiva.
Florencia Dorta, Hospital Iriarte, Quilmes, médica residente.
Diego Saez, Hospital Oñativia, A. Brown, jefe de Terapia Intensiva.
Marisa Mitchel, Hospital Oñativia, A. Brown, enfermera.
Paola de Plante, Hospital El Cruce Néstor Kirchner, F. Varela, enfermera.
Federico Cavalli, Hospital Modular, A. Brown, administrativo.
Nancy Gallo, Hospital Modular, A. Brown, enfermera.
Silvina Blanco, Hospital L. Meléndez, A. Brown, médica jefa de Emergencia.
Sergio Lage, Hospital El Cruce N Kirchner, F. Varela, jefe de Terapia Intensiva.
Juan Arano, Hospital El Cruce N Kirchner, F. Varela, médico clínico.
Ignacio Nuñez, Hospital Evita Pueblo, Berazategui, kinesiólogo de Terapia Intensiva.
Gabriela Paez, Hospital Evita Pueblo, Berazategui, médica residente.
Jazmin Saad, Hospital El Cruce N Kirchner, F. Varela, médica residente.
Rubén Berardi, Hospital Evita Pueblo, Berazategui, jefe de Terapia Intensiva.

documental completo

Una reflexión tomado de la red, pensando en un futuro mejor.

 Por un buen fin de semana de Familia (aunque en este momento sea solo a traves de una pantalla)





Existe una tribu en África, donde la fecha de nacimiento de un niño no se toma como el día en que nació, ni como el momento en que fue concebido, sino como el día en que ese niño fue "pensado" por su madre.

Cuando una mujer decide tener un hijo, se sienta sola bajo un árbol y se concentra hasta escuchar la canción del niño que quiere nacer.

Luego de escucharla, regresa con el hombre que será el padre de su hijo y se la enseña.
Entonces, cuando hacen el amor con la intención de concebirlo, en algún momento cantan su canción, como una forma de invitarlo a venir.

Cuando la madre está embarazada, enseña la canción del niño a la gente del lugar, para que cuando nazca, las ancianas y quienes estén a su lado, le canten para darle la bienvenida.

A medida que el niño va creciendo; cuando el niño se lastima o cae o cuando hace algo bueno, como forma de honrarlo, la gente de la tribu canta su canción.

Hay otra ocasión en la que la gente de la tribu le canta al niño.
Si en algún momento de su vida, esa persona comete un crimen o un acto socialmente aberrante, se lo llama al centro de la villa y la gente de la comunidad lo rodea.
Entonces le cantan su canción.
La tribu reconoce que la forma de corregir un comportamiento antisocial no es el castigo, sino el amor y la recuperación de la identidad.
Cuando uno reconoce su propia canción, no desea ni necesita hacer nada que dañe a otros.
Y así continua durante toda su vida.
Cuando contraen matrimonio, se cantan las canciones juntas.
Y finalmente, cuando esta persona va a morir, todos en la villa cantan su canción, por última vez, para él.

"Puedes no haber nacido en una tribu africana que te cante tu canción en cada una de las transiciones de tu vida, pero la vida siempre te recuerda cuando estás vibrando a tu propia frecuencia, y cuando no lo estás.

 
                   Sólo sigue cantando y encontrarás tu camino a casa".

lunes, 5 de abril de 2021

tangomolino- como empezó todo

 por Nastasja Sas




"El molino

en este punto donde estaba

donde empezar a contar

en todas direcciones

He encontrado mi medio

y viví mis miedos

el mareo me paralizo

Sentí mis miembros envenenados

y sin embargo mi alma es

a pesar de todas las cargas terrenales

voló sobre el cielo"

 

... Escribí este poema sobre "mi" molino. 

Estos muros decadentes fueron mi hogar en Buenos Aires durante meses, junto a él, al otro lado de la calle, el Parlamento. 

Después de las noches de baile, tomando un taxi hasta el amanecer, "¡Esquina Rivadavia y Callao por favor!", empujé el pesado portón y me arrastré con una pequeña linterna por incontables escalones hasta el techo. 

"Me cuesta mi amor te lo juro ..." le expliqué a mi compañero de baile, que era mucho mayor que yo, él solo sonrió y negó con la cabeza con una mirada a mis piernas. 

La Confiteria del Molino es un lugar mágico, que alguna vez fue un brillante café y hotel, ahora habitado por unos pocos que han aceptado los desafíos de un edificio de este tipo y prefieren encender su cigarrillo afuera porque la tubería de gas tiene una fuga en el interior en algunos lugares. 
De hecho, hay un ascensor, el mismo que en el Titanic, como me dijo mi compañero de habitación, pero este había abandonado el fantasma unos días antes de que me paré con mis maletas en el hall de entrada al pie de la baranda ornamentada y miré los empinados escalones de mármol escépticamente. 

Pero nada en el mundo me hubiera llevado a su versión funcional, el ángel dorado que adorna sus alas sobre las puertas, no presagiaba nada bueno para mí.

Me pareció bastante atrevido tomar el autobús a casa desde la milonga a las 4:00 de la mañana y apurarme por las calles desiertas hacia mi molino, siempre a paso firme, pero siempre con todos los sentidos excitados. 

Mi corazón latía hasta mi cuello con bastante frecuencia, la sangre corría por mis oídos, escuché suficientes historias de terror, todo ese tiempo en Bs. As. pero en realidad no me pasó nada.
La escalera era casi más aterradora que la calle abierta. 

No podía ver mi mano frente a mis ojos hasta que compré una mini linterna de un vendedor ambulante. 

Mis compañeros de cuarto me admiraban por esta idea y por eso pensaban que era muy europeo, yo pensaba que era práctico en el mejor de los casos. 

Me entristecí bastante cuando las pilas de mi lámpara se agotaron en Viena, pero las guardé de todos modos. Como recordatorio. 

Es rojo, como el calzado deportivo que compré la primera semana. 

Por los baches en las aceras, un tobillo fracturado, eso estando en Bs. As. no ha sido una ventaja.

Hay bastantes mitos sobre mi molino. Se dice que en el proceso quemó y mató a toda una familia. Entonces una y otra vez la historia de que en nuestro departamento habían sido interrogados opositores a la dictadura militar y no solo eso. 

Uno de mis compañeros de piso me mostró una pared espejada el primer día y sí, detrás de ella una habitación estrecha que ciertamente no era un armario. 

Cables delgados y blancos serpenteaban por los techos y las paredes, desaparecían en ellos y colgaban sueltos. Una habitación está insonorizada, otra con agujeros de bala en la pared.

Mi habitación, la sala de estar, con un balcón en el que pisé sabiendo que podía despedirse en cualquier momento bajo mis pies. 

Me encantaba sentarme en mi sofá de plástico verde, completamente vestido, envuelto en mantas de colores y con un sombrero en la cabeza para mirar el enorme ventilador en el techo de al lado, brillando a la luz de la mañana. 

Como una meditación, dejé que vinieran todos los pensamientos, los apreté con fuerza y ​​los dejé ir y escuché los golpes sordos de los tambores, que me llegaban a través de las manifestaciones. 

La puerta del balcón tenía grietas tan anchas que podría haber apretado la yema del dedo en el medio, pero no hice eso, después de todo, no quería empeorar la situación. No había calefaccion, un verdadero living argentino.
Sin saber exactamente de qué se trataba, ahora lo sé, era un trozo de historia argentina, este lugar, este mi molino y lo sentí, me encantó y nutrí donde más lo necesitaba. En mi alma

Se dice que el Molino se construyó en el punto 0 de la ciudad. Desde este punto, la ciudad se esfuerza por el norte y el sur, el oeste y el este. Incluso si esto no es cierto, uno podría creer que me habría desgarrado allí, en cambio, rara vez fui tan yo como en esta coordenada cero.

Además de las milongas y la enseñanza, solía ir al estudio de ballet más cercano. Pertenece a un gran maestro, y sí, he olvidado su nombre, probablemente porque bailé allí, para poder tomar una ducha caliente después. 

El baño del Molino estaba equipado con un monstruoso calentador de agua instantáneo, pero hasta mi último día no tuve la habilidad de sacar agua tibia de la cosa, por eso solía estar debajo de la ducha con cierto pre-frío. . 

Solía ​​imaginar que los antiguos baños termales explotarían y que me haría pedazos en el proceso. Vi uno de mis globos oculares pasar volando y todo tipo de cosas quemadas volando alrededor. 

De hecho, mi imaginación está floreciendo, un buen requisito previo para ser artísticamente activo. A veces me imaginaba una playa con sol y mar - 40 grados a la sombra - así que autosugestión, pero sin resultado. ¿Mencioné que estaría en Buenos Aires. ¿estaba?

Algunos días y noches eran tan fríos que las paredes de mi habitación parecían hechas de hielo. "La humedad te mata" es lo que dicen los lugareños y cuando mi amiga Luz y yo bajamos las escaleras para ir a la milonga, hacía más frío a cada paso. Las paredes parecieron congelarse, la barandilla de metal, los escalones, todo tintineó con un frío helado. Las calles estaban casi vacías en ese entonces, la milonga definitivamente lo era.

Mi Molino y yo, mis amigos, mi Molino y yo, mi tango, mis amigos, mi Molino y yo, lo pasamos muy bien, llenos de sombras del pasado y llenos de luz. Vida pura, sin aliento, fácil de dar, devorada con avidez. Aspiró todos los poros y llenó todas las células con él, ¿y ahora? Luego de un final en Bs. As. un comienzo en Viena. Molino mío, tus huellas en mi corazón continúan ahora, como siempre, como en un ritmo tangible.

 


Natasja Sas, austríaca y bailarina de tango junto a uno de los ascensores que, le dijeron, eran iguales que los del Titanic. Vivió en el quinto piso de Del Molino

Cuando la bailarina se alojó allí -fueron unos meses durante el año 2009- la confitería ya estaba cerrada. “Nadie podía entrar ahí. En lugar eso descubrí, en el ático, una máquina que era muy interesante, pero ni un amigo que era ingeniero sabía muy bien para qué servía. Hoy se que es el mecanismo que movía las aspas del Molino de la fachada. Cuando vuelva a Buenos Aires quisiera verlo porque lo llevo en mi corazón”.

 

 


lunes, 29 de marzo de 2021

"¡Llora, llora urutaú, / en las ramas del yatay ya no existe el Paraguay / donde nací como tú ? Llora, llora urutaú."



publicado en historias perdidas de Buenos Aires por Oscar Horacio Avila


Carlos Guido Spano

"¡Llora, llora urutaú, / en las ramas del yatay
ya no existe el Paraguay / donde nací como tú ?
Llora, llora urutaú."
Fue hijo del general Tomás Guido (militar de las guerras de la independencia y amigo de José de San Martín) y de María del Pilar Spano y Ceballos, hija del coronel Carlos Spano. Tuvo tres hermanos: José Tomás, Eduardo y Pilar.
El 15 de abril de 1866, publicó un folleto de 114 páginas a través del cual daba rotunda oposición a la Guerra contra el Paraguay, así como otros ilustres de la época Juan Bautista Alberdi, José Hernández, lo que causó que fuese preso por orden de Bartolomé Mitre el 26 de julio de 1866.
Su padre había hecho expresa su voluntad de ser enterrado bajo las piedras de su querida cordillera de los Andes, por lo que —para poder enterrarlo en Buenos Aires— Guido hizo traer piedras 1200 km desde la cordillera para construir con sus propias manos el sepulcro de su padre.
Guido plasmó su obra poética en dos obras: Hojas al viento (1871) donde recopiló sus poemas desde 1854 y Ecos lejanos (1895). Es conocido su poema Trova:
"He nacido en Buenos Aires.
¡Qué me importan los desaires
con que me trate la suerte!
Argentino hasta la muerte,
he nacido en Buenos Aires."


Nenia

(Canción Fúnebre)

En idioma guaraní,
una joven paraguaya
tiernas endechas ensaya
cantando en el arpa así,
en idioma guaraní:
¡Llora, llora urutaú
en las ramas del yatay,
ya no existe el Paraguay
donde nací como tú ­
¡llora, llora urutaú!
¡En el dulce Lambaré
feliz era en mi cabaña;
vino la guerra y su saña
no ha dejado nada en pie
en el dulce Lambaré!
¡Padre, madre, hermanos! ¡Ay!
Todo en el mundo he perdido;
en mi corazón partido
sólo amargas penas hay ­
¡Padre, madre, hermanos! ¡Ay!
De un verde ubirapitá
mi novio que combatió
como un héroe en el Timbó,
al pie sepultado está
¡de un verde ubirapitá!
Rasgado el blanco tipoy
tengo en señal de mi duelo,
y en aquel sagrado suelo
de rodillas siempre estoy,
rasgado en blando tipoy.
Lo mataron los cambá
no pudiéndolo rendir;
él fue el último en salir
de Curuzú y Humaitá ­
¡Lo mataron los cambá!
¡Por qué, cielos, no morí
cuando me estrechó triunfante
entre sus brazos mi amante
después de Curupaití!
¡Por qué, cielos, no morí!...
¡Llora, llora, urutaú
en las ramas del yatay;
ya no existe el Paraguay
donde nací como tú-
¡Llora, llora, urutaú!


Entre entre 1864 y 1870 Brasil, Uruguay y Argentina aliados con Inglaterra le hicieron La guerra de la Triple Alianza, llamada  llamada por los paraguayos guerra Grande, guerra contra la Triple Alianza o guerra Guasú (en guaran{i grande)   

De 1.325.000 Paraguayos en 1871 quedaron solo 221.000 y solo 28.000 hombres.

jueves, 11 de marzo de 2021

Volvemos a la Confiteria de El Molino un año y medio despues

el 8 de marzo comenzamos un nuevo 
recorrido 360º
La confiteria de El Molino, en La Ciudad de Buenos Aires, nuestro primer trabajo del año marzo del 2021.

Acerca del Edificio Del Molino

La emblemática Confitería del Molino había comenzado a funcionar en el edificio ubicado en la esquina de las avenidas Rivadavia y Callao en el año 1916 y su cierre definitivo se produjo en 1997.

Tras el cumplimiento del procedimiento expropiatorio mediante la Ley 27.009, aprobada en el año 2014, se transfirió el tradicional edificio porteño al Congreso de la Nación.

La Comisión Administradora del Edificio del Molino, creada por dicha ley, tomó posesión en julio del 2018 y comenzó una serie de tareas de recuperación de este ícono del estilo Art Nouveau, que fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997.

La ejecución del Plan de Restauración Integral del Edificio del Molino –RIEM- incursiona en un abordaje poco habitual de la gestión patrimonial, que contempla la dimensión material e inmaterial de los bienes culturales, desde la multidisciplina y la pluralidad política, con el compromiso de involucrar la participación de la comunidad.

En el marco del RIEM, un equipo multidisciplinario de especialistas del Congreso Nacional se encuentra trabajando para recuperar el patrimonio material e inmaterial del inmueble.
A fines del 2019, visitamos El Molino para empezar a contar sus historias, a principios del 2020 publicamos parte de su historia en e-AN Nº 42, que titulamos "Historias de El Molino"

no pudimos comenzar con uno de nuestros recorridos 360º programados para comenzar, ya que a fin de marzo comenzo la cuarentena en nuestro país y se suspendieron los trabajos en El Molino.

8 de marzo del 2021, temprano partimos, con Luis Abregú, para nuestro primera reunión para recorrerla y comenzar a preparar nuestro nuevo recorrido 360º y poder mostrar y contar el edificio y sus historias.

fuimos, como siempre, muy bien recibidos por el arquitecto Guillermo García y su equipo de trabajo.

recorridos, escaleras, charlas, escaleras, restauradores trabajando, clasificando, y mas escaleras, COMENZAMOS,...



y Luis registrando con sus camaras, para contar y mostrar,...

 

A las personas que hayan conocido El Molino y tengas historias relacionadas con la confiteria, envienos sus comentarios o comuniquense con nosotros para incluir sus historias o recuerdos en nuestros recorridos.

 

mail saraviapro@gmail.com

lunes, 8 de marzo de 2021

Homenaje de ArquiNoticias a la mujer en el día conmemorativo de sus luchas - 1926 E1027

 

"La arquitectura debe crear hogares para las personas" Eileen Gray
En 1926 la diseñadora y arquitecta, formada en la Bauhaus, Eileen Gray, construye para el arquitecto y editor de la revista L´Architecture Vivante Jean Badovici.

El nombre E1027, responde a E: Eileen, 10 a la ubicacion de la letra J de Jean, 2  la letra B de Badovici y 7 a la G de Gray. 

Eileen Gray fue una de las personas más sensibles y más innovadoras en el campo del "diseño total del espacio", entendiendo por tal cosa el mobiliario, la luz, las texturas, los colores, los tejidos... Abarcó un campo en el que los arquitectos del Movimiento Moderno apenas habían reflexionado por entonces, y llegó a logros prodigiosos.
Tenía fama de lesbiana y lo más que conceden algunos es que fue "bisexual", pero lo que era en definitiva era una mujer inteligente, con una sensibilidad excepcional y un espíritu libre ,que no quería estar atada a nadie ni a nada. 
(del blog algargosarte)





Nunca quiso casarse, y vivió sucesivas historias de amor que a algunos escandalizaba.


Eileen y Jean estaban muy enamorados. 
Se construyeron una estupenda casa en la costa azul para vivir en ella su amor. La casa fue diseñada por ambos, 
Jean se limitó a los aspectos técnicos de su profesión.

El precio del deseo. Tráiler oficial (2016)



Una historia triangular de chovinismo insidioso, THE PRICE OF DESIRE (2016) explora cómo las relaciones de la notable diseñadora y arquitecta irlandesa Eileen Gray con Le Corbusier y su promotor Jean Badovici le costaron el derecho a ser acreditada por una de las piezas más influyentes del siglo XX. arquitectura moderna del siglo. De la directora Mary McGuckian y protagonizada por Orla Brady, Vincent Perez, Francesco Scianna y Alanis Morissette, THE PRICE OF DESIRE se estrenará en cines selectos del Reino Unido e Irlanda a partir del 27 de mayo de 2016.

martes, 2 de marzo de 2021

¿Y si el futuro no es lo que nos habían contado?



Propuesta de bosque urbano en la plaza del Hôtel de Ville, Paris.
Fuente: Apur/Céline Orsingher, visto en 
timeout


Vayámonos al pasado, y observemos cómo veíamos el futuro. Encontramos las típicas imágenes de la ciencia ficción: metrópolis infinitas, vehículos voladores, robots por doquier, contaminación, hipercontrol, hiperactividad, caos, exclusión, pobreza… 
Ciudades industrializadas y tecnificadas, antiadherentes como el teflón a cualquier brizna de naturaleza, donde el abismo de la desigualdad no ha hecho sino agudizarse.

¿Ha logrado la Humanidad manifestar ese futuro tan largamente imaginado? Si observamos nuestro presente, aún no encontramos coches voladores ni accedemos a nuestras viviendas desde la ventana, pero sí que encontramos un mundo cada vez más acelerado y caótico, y la robotización de nuestra vida cotidiana comienza a ser tangible.

Sin embargo, hay un elemento-clave en el presente que no se tuvo en cuenta en aquellas visiones de futuro. 
Y este game changer no hay duda que es el damero de recuadros de colores que llamamos ODS, que va camino de convertirse en bandera universal.

La emergencia climática y ambiental -de la que forma parte la actual crisis pandémica iniciada en 2020, nos ha obligado a detenernos a reflexionar sobre qué futuro estamos construyendo, reprogramando la escala de valores dominante en un proceso que normalmente hubiera necesitado un siglo de historia. Porque seamos francos, por mucha lucha que llevemos acumulada después de décadas de frente ecologista, la realidad es que de no ser por el COVID-19 la gran mayoría de la gente seguiría creyendo que esto del cambio climático y la extinción de las especies no va con ella.

Si abrimos los ojos al presente, nos daremos cuenta de que hay otro futuro cocinándose, que poco tiene que ver con la idea de futuro tan enraizada en nuestra cultura. 
Veremos a las principales metrópolis compitiendo por ser “la más verde”, “la que tiene el rascacielos de madera más alto”, el “mercado de productos más locales“, y “el bosque urbano más extenso“. 
Y nos daremos cuenta de que el verdadero juego está en que la ciudad vuelva a ser un lugar atractivo, saludable y seguro para las personas. 
Y para eso, parece que la tendencia es que el mundo rural invada el reino del cemento.

Aunque sea paradójico puede que, después de todo, el éxodo rural que hoy sufren nuestros pueblos se convierta en un reclamo para el cambio en el estilo de vida que una creciente minoría anhelamos en la era de internet, el teletrabajo y la educación a distancia. Porque, para qué nos vamos a engañar, el contacto real con la tierra, con los sonidos de la naturaleza, la experiencia de la permacultura, el crecimiento sano de un árbol… son mucho más difíciles de experimentar en las anquilosadas ciudades que lejos de ellas.

“ El urbanismo moderno y contemporáneo siempre se ocupó de la ciudad y no del campo” nos recordaban Brijuni. 
 ¿Y si el futuro fuera en realidad recuperar la vida slow, la conexión con la tierra, y la construcción de comunidades de cuidado y ayuda mutua? ¿Y si nuestra misión como arquitectos no fuera otra que dar forma a este futuro? ¿Y si… ?

por 
- Luis Llopis i Eva Chacón 
En Bonsai creemos que la forma de construir y habitar la arquitectura debe hoy mirar al futuro con más convicción que nunca en nuestra Historia.

 

Y la respuesta a ese futuro es una arquitectura sostenible, eficiente y orgánica, inspirada en la propia naturaleza.
@luisbonsai, arquitecto ETSAM 1992: Tengo varios másteres y bla, bla. Me apasiona la arquitectura dela casa de la cascada,  viajar tomando apuntes en mi cuaderno de dibujo, y desconectar sumergiéndome en el mundo submarino.
@evabonsai, arquitecta ETSAG, 2006: Yo también tengo másteres, doctorado, etc. Soy curiosa por naturaleza, amante de la 'cocina' arquitectónica y la buena música. Si no me encuentras, búscame subida a alguna cubierta, árbol o montaña con buenas vistas. Nos vemos en las redes y en www.bonsaiarquitectos.es